Exilio, Alejandra Pizarnik

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ámgeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

¿Así que quieres ser escritor? Charles Bukowski

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
ó clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.

Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.

Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.

No seas uno de ellos.
No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
ó hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

En un oculto y misterioso plano de existencia Universal, hallábanse reunidas todas las fuerzas creadoras de los mundos, dispuestas a dar lugar a la creación del hombre en un lejano y hermoso planeta azul.

Como quiera que estos dioses tenían un gran sentido del humor, decidieron gastar una enorme broma al ser humano: La broma más importante de la creación. Para lo cual decidieron reunirse y determinar, nada más y nada menos, que el dónde esconder las llaves del amor y la felicidad.

“Las esconderemos en lo más profundo de los mares”, dijo uno de ellos.

“Ni hablar”, advirtió otro rápidamente. “El hombre avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de llegar allí y encontrarlas”.

“Bueno, pues también podríamos esconderlas en lo profundo de los volcanes” dijo otro de los presentes.

“Tampoco”, volvió a replicar “Resultará inútil porque así como será capaz de dominar las aguas, también será capaz de dominar el fuego”.

“¿Y por qué no bajo de las rocas más sólidas y profundas de la tierra?

4″Inútil”, replicó un tercero. “No pasarán unos pocos miles de años que el hombre dispondrá de capacidades increíbles para sondear los subsuelos y extraer todos los metales y piedras preciosas que desee”.

“Ya lo tengo” dijo otro. “Esconderemos las llaves en las altas nubes del cielo, un lugar al que el hombre no puede llegar”.

“Tonterías”. Replicó rápidamente otro de los presentes. “Todos sabemos que el hombre no tardará mucho en volar y dominar los aires. Y qué duda cabe que al poco tiempo de surcar los cielos, las hallaría”.

Un silencio primordial se hizo en el seno de aquel insólito cónclave de los dioses.

Hasta que al fin. El que destacaba por ser el más ingenioso de los dioses, dijo con solemnidad y regocijo:

Esconderemos las llaves del amor en un lugar que el hombre, por más que busque tardará mucho, mucho tiempo, en suponer e imaginar.

¿Dónde? ¿Dónde? Preguntaron con ansiosa curiosidad los demás, que conocían de su sagacidad y lucidez.

El lugar del Universo que el hombre más tardará en mirar y en consecuencia hallar es: -En el interior de su corazón-

Ella que pasa, Mario Benedetti

Paso que pasa
rostro que pasabas
qué más quieres
te miro
después me olvidaré
después y solo
solo y después
seguro que me olvido

Paso que pasas
rostro que pasabas
qué más quieres
te quiero
te quiero sólo dos
o tres minutos
para conocerte más
no tengo tiempo.

Paso que pasas
rostro que pasabas
qué más quieres
ay no
ay no me tientes
que si nos tentamos
no nos podremos olvidar
adiós.

Lluvia, Mario Benedetti

La lluvia está cansada de llover
yo/cansado de verla en mi ventana
es como si lavara las promesas
y el goce de vivir y la esperanza

la lluvia que acribilla los silencios
es un telón sin tiempo y sin colores
y a tal punto oscurece los espacios
que puede confundirse con la noche

ojalá que el sagrado manantial
aburrido suspenda el manso riego
y gracias a la brisa nos sequemos
a la espera del próximo aguacero

lo extraño es que no sólo lllueve afuera
otra lluvia enigmática y sin agua
nos toma de sorpresa/y de sorpresa
llueve en el corazón/ llueve en el alma